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Isabela, Puerto Rico                                                Viernes, 31 de octubre de 2003 /  Actualizado:  8:00  p.m.

 

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El MUNDO

Bolivia: En pie de Guerra

 

 

 

 

Por Luis Morales Padilla

prcs1@starmedia.com

Director

Puerto Rico por Dentro

 

 

Cada día que pasa la polarización de las luchas reivindicativas en Bolivia contra el neoliberalismo y las transnacionales se acentúa. Tras tres semanas de intensas huelgas, protestas y bloqueos de calles y caminos a los largo y ancho del altiplano boliviano las batallas populares marcan la radicalización de la rebelión.  El sentimiento de rechazo contra el proyecto de venta de gas natural a Estados Unidos y México a través de un puerto de Chile a sido hasta ahora la demanda que ha unido a los campesinos, obreros, cocaleros, carniceros, camioneros y maestros entre tantos otros que se oponen a un sistema político y económico que va camino al colapso.

Además, se profundiza la exigencia realizada por Jaime Solares, líder de la Central Obrera Boliviana (COB), que demanda la dimisión del gobierno burgués de Sánchez de Lozada.  La presión popular continua en aumento cercando a la cede de gobierno y convirtiendo al millonario presidente, del país más pobre de Sudamérica, en un prisionero de la cede gobierno.

Pero Sánchez de Lozada, solo se mantiene en pie con el apoyo del Ejército y de la Embajada de Estados Unidos, minimizando las protestas y burlándose con mandar a la cárcel a sus opositores, quienes cada vez son más.

En su inmensa mayoría, y demostrado está, el pueblo boliviano rechaza la realización del proyecto que entregaría su último recurso minero a los pulpos transnacionales. Es decir, los enemigos declarados de los trabajadores y los campesinos pobres de Bolivia.

"A treinta y seis años de la caída del Che en las selvas bolivianas una de sus citas históricas: “Hasta la victoria, siempre”, retumba por toda Bolivia.  El pueblo boliviano se dirige hacia su encuentro con la historia, la libertad y la victoria"

 Luis Morales Padilla, Puerto Rico

El país prácticamente se encuentra paralizado por el bloqueo de los caminos llevados a cabo por los campesinos e indígenas en las zonas rurales, fundamentalmente en el Altiplano boliviano y ya comienzan a dar síntomas de desabastecimientos los principales mercados de la nación.  Todo ello, a pesar de la represión del aparato gubernamental que ha dejado un saldo de veintinueve muertos y centenares de detenidos y heridos por los enfrentamientos con los campesinos. 

De igual forma, el gobierno del millonario “Goni” realiza una campaña de  manipulaciones y mentiras constantes a través de los medios de comunicación que responden al gobierno y a los grandes empresarios para minimizar el alcance de la huelga y desprestigiar a la misma, y de la represión patronal que  amenaza con despidos.

Toda la situación entra en una fase decisiva.  Hasta el momento, la lucha de los trabajadores y campesinos no ha sido capaz de alcanzar una fuerza y una extensión determinante como para desafiar el poder de las transnacionales y el gobierno títere de “Goni” respaldado por Washington.  Pero la cosa comienza a tomar un nuevo giro.  El vicepresidente de la República, Carlos Mesa, rompió con el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, en protesta por la feroz masacre inferida al pueblo de El Alto.

En conferencia de prensa, el vicepresidente dijo no estar de acuerdo con la forma en que el Presidente manejado el conflicto social y aseguró que se mantendría en su puesto para viabilizar una reunión de Congreso, que evalué la crítica situación que vive Bolivia y busque una salida pacífica.

La ruptura en la cúpula gobernante se hacía más evidente, tras la decisión de Mesa. Según partes de prensa de agencias independientes, dirigentes medios y de base del neoliberal Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) del ex presidente Jaime Paz Zamora y de la derechista Nueva Fuerza Revolucionaria (NFR) del ex capitán Manfred Reyes Villa, estaban presionando a sus jefes para abandonar la coalición gobernante.

'Es mucha sangre la que se ha derramado', señalaron varios dirigentes a los medios, temerosos de que sean sepultados por la ola de repudio y odio popular, que se ha desatado tras conocerse la magnitud de la masacre, que ya excede los 29 muertos a bala y más de un centenar y medio de heridos.

  • Masacre y rebelión en el Altiplano 

Aunque emplean a fondo las armas de guerra y disparan bala y metralla, las tropas militares y policiales leales a Sánchez de Lozada no han podido sofocar la creciente rebelión popular de los barrios pobres de El Alto y las zonas altas de la ciudad de La Paz.

Por el contrario, la represión indiscriminada empuja a la rebelión a más y más trabajadores y desocupados, niños-jóvenes y viejos, hombres y mujeres de los barrios urbanos más pobres de Bolivia.

En medio de dos plazas centrales en la zona Ballivián, los vecinos velan a sus muertos, caídos en la masacre de El Alto, una ciudad ubicada a cuatro mil metros de altura y que ha sido convertido en un verdadero infierno por la incursión de las tropas, que intentan reabastecer de combustible a la ciudad de La Paz, cercada por los bloqueos y las protestas ciudadanas.

Los tanques de guerra penetran en los barrios y disparan, lo mismo que los helicópteros y los varios cientos de soldados desplegados en las calles. Pero los rebeldes son muchos, muchos más de los ocho mil que pensaba el Presidente, en su encierro y soledad en el palacio de gobierno.

Las emisoras de radios informan sobre nuevos heridos.  Todos y cada uno de los miembros de la oposición entrevistados piden al unísono  la cabeza de la marioneta presidencial, al que acusan de estar ahogando en sangre a Bolivia para favorecer el proyecto de exportación de gas a Estados Unidos, por un puerto chileno, negocio que llenará la bolsa de las transnacionales y dejará muy poco para el país más pobre del Sur de América.

  • Marchan miles hacia la Paz

Miles y miles de trabajadores y campesinos de El Alto marchan hacia la ciudad de La Paz para lograr la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.  Los bolivianos hacen sentir su indignación con sus consignas, pero también con sus piedras, palos,  tubos y algunos con sus armas de fuego.

Por todas partes la otra multitud clama por la renuncia de Sánchez de Lozada.  Ellos vienen de las laderas, de los barrios residenciales, de la zona sur, de todos los costados y rincones de La Paz, todos piden la cabeza de “Goni”, que está cada vez más solo y parece ya perdido. La bancada de la derechista Nueva Fuerza Republicana (NFR), del ex capitán Manfred Reyes Villa, determinó la salida de sus ministros del gabinete gubernamental.

En las calles ya se siente que la rebelión de los pobres, la rebelión de la piedra, ha comenzado a derrumbar el poder de sus opresores.

  • El gobierno se derrumba

Cada vez más sólo y aislado el Presidente, recluido en su casa residencial, en la zona sur de la Paz, se reúne con los ministros que aún lo respaldan.  Algunos medios de prensa (en especial los independientes) comienzan a especular sobre la posible renuncia de “Goni”, que cada vez parece más eminente.

A treinta y seis años de la caída del Che en las selvas bolivianas una de sus citas históricas: “Hasta la victoria, siempre”, retumba por toda Bolivia.  El pueblo boliviano se dirige hacia su encuentro con la historia, la libertad y la victoria. 

  

   

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